Comienza enero. Agridulce y diferente enero. El décimo sexto enero de mi corta existencia y sin duda el más mohíno de todos ellos. Si digo la verdad, no entiendo el porqué de esta (in)existencia tan mortecina que acarreo ya desde hace unos meses. Si tuviese que ponerle un día a ese comienzo sería 29 y un mes octubre, el mismo instante en el que sentí como se congelaban mis ganas de vivir. Quizá esta sea la única forma de relatar mi historia, y así lograr al fin la paz conmigo misma (ya que con mis semejantes me resulta imposible), y tal vez así logre cambiar esta vida insulsa que encamino desde que el(los) se fueron (o me fui).
No hay comentarios:
Publicar un comentario